Seguro que si estás leyendo este artículo, es que tienes un perro (o un cachorro que esperamos hayas adoptado para darle una vida mejor) y quieres protegerle de los parásitos y peligros que le acechan en cualquier rincón. Si ya llevas tiempo con tu “mejor amigo” es posible que ya te hayas enfrentado a alguno de estos parásitos.

Las infestaciones de parásitos menores son muy comunes y fáciles de tratar, si lo realizas con productos de primera calidad como las pipetas advantix. Si no se tratan, los parásitos seguirán reproduciéndose y multiplicándose, lo que puede provocar un deterioro de la salud de su perro, y en complicaciones más graves.

Os vamos a poner algunos de los parásitos externos más comunes con los que nos podemos topar en nuestra mascota.

 

Parásitos externos

Garrapatas

Junto con el siguiente “bichejo”, las garrapatas son uno de los parásitos más comunes y pueden ser de distintos tamañaos y colores. Hay alguna que pueden llegar a tamaños alarmantes, mientras que otras prácticamente son imperceptibles. Si nuestro perro tiene acceso a zonas verdes más o menos altas o de árboles, de vez en cuando deberíamos revisar si tiene garrapatas. Mediante una pequeña inspección y pasando la mano o los dedos, podremos notar si tiene algún bulto o algo anormal.

Si vemos una garrapata, tenemos que quitarla con pinzas o con una herramienta similar.  Cuando este parásito se aferra a la piel de nuestro animal, clavan su cabeza bastante, por lo que tendremos que asegurarnos bien que la hemos extirpado entera y matarla. No queremos deciros esto, pero ¡las garrapatas pueden adherirse a nosotros! Y os aseguramos que no es agradable.

Pulgas

Sin duda son los parásitos más conocidos por todos. Las pulgas son pequeños bichos marrones saltarines que pueden ser muy difíciles de ver en tu perro ya que se mueven muy rápido y pueden saltar muy lejos (de lado a lado de tu perro sin problema, y no hablamos de un perro pequeño). Si notamos que nuestro perro tiene una picazón especial, la mejor manera de comprobar si hay pulgas es cepillar al perro en una superficie de color claro o en un trozo de papel blanco.

Aquí no estamos buscando pulgas, si no sus heces. Ya que si lo cepillamos y aparecen en esa superficie blanca una vez mojada, tendremos pulgas. Al alimentarse de sangre, esas manchas que son su “caca”, se volverá rojiza.  Los baños contra las pulgas son la mejor manera de deshacerse de ellas, pero también tendremos que hacer una limpieza a fondo de nuestra casa y de su cama para matar a los huevos que queden.

Ácaros

Los ácaros del oído también son muy comunes en los cachorros o perros recién adoptados. Son demasiado pequeños para ser vistos a simple vista, pero se reconocen fácilmente si un perro tiene las orejas muy sucias y la cera es de color oscuro.

El veterinario puede diagnosticar los ácaros del oído haciendo un frotis y mirando la cera oscura bajo el microscopio. Si su perro tiene ácaros en los oídos, se pueden tratar fácilmente con un colirio. Los perros también pueden contraer ácaros que causan picor en la piel y pueden ser diagnosticados por un raspado de la piel del veterinario. Esto es muy doloroso y puede acarrear problemas de piel y dermatitis muy incómoda.

 

Siempre recomendamos la visita al veterinario y utilizar la prevención como mejor antídoto. El uso de productos de calidad son una forma muy buena de evitar que nuestra mascota sufra la invasión de algún bicho de estos.